Ya he hecho una educada llamada al orden a los de la lana.
Me han contestado, muy educadamente también, que ya me avisaron de que se les había agotado y se la habían tenido que pedir a su proveedor en Estados Unidos.
Yo no he recibido ni email ni carta ni fax ni telegrama (ni siquiera musical, como el de El juego de la sospecha, ¿era El juego de la sospecha, verdad?).
Bueno, que al fin y al cabo, mi lana estará en algún lugar en mitad del Atlántico.
No termino los clapotis para Navidad ni de coña ¬¬.