Estos días están rodando la película de Milos Forman por aquí.
Esta mañana iba medio dormida con el calorcito en el autobús y cuando he mirado por la ventanilla pensaba que estaba soñando: ahí fuera, en el frío, había un montón de gente vestida de época, algunos de ellos a caballo, y estandartes.
No sabría muy bien explicar por qué -supongo que debe ser deformación profesional-, pero de pronto me he sentido más a gusto.