Sueño unas cosas rarísimas.
No sé si empezar a escribir un diario (claro, que para ello tendría que levantarme incluso antes para que me diera tiempo a apuntarlo antes de irme a dar clase...; y eso de madrugar porque sí...).
El otro día estuve haciendo la revolución mejicana -si me viera mi profesora de Prehispánica e Indígena escribir mejicana con j, me suspendía de por vida-, conocí a Emiliano Zapata.
Hoy, cuando ha sonado el despertador, estaba a punto de ingresar en la masonería.
Digo yo, que si esto son recuerdos de vidas pasadas, como decíamos en broma el otro día, he debido tener unas vidas ajetreadísimas.
Bueno, me voy, a ver si instruyo a alguien.