Estoy alucinada.
Mis alumnos no sólo atendieron a la explicación sobre economía andalusí, sino que han pasado los apuntes a limpio y me empezaron a preguntar dudas para el examen de mañana la semana pasada.
Qué buenos chavales son.
Otra cosa que me alucina es que el director del centro insiste en mandarme a clase cuando me encuentra por el pasillo.
Ayer lo volvió a hacer.
Ya no sé a qué carta quedarme: él insiste en que todavía estoy en edad escolar y los niños me tratan de usted.
Y mi tutor sigue pasándose de vueltas. Hoy ha intentando convencernos de que le pasemos no sé qué cosas a ordenador. ¿Es que además de cara de niña de colegio y de profesora anciana tengo también cara de secretaria?
Qué morro tiene la gente.