He parado de camino en esa panadería que tanto me gusta y he comprado pan con nueces y pasas.
Me encanta lo bien que huele cuando entras y la cantidad inmensa de variedades de pan que tienen. Y me pica mucho la curiosidad por saber de dónde vienen, con qué están hechos y cómo saben; así que el otro día le dije a mi chico que de cuando en cuando traeré algo diferente de allí.
Un día de éstos tengo que traerle pan de centeno alemán, con lo que a él le gusta.
Y si viene mi familia en Navidad -que no creo- compraré stollen para desayunar el día 25.