El otro día eché mi enésimo currículum. Era para un tema de promoción en una gran superficie.
Son ocho días en diciembre y no pagan mucho, pero por una vez sería precioso poder hacerle algún regalo de Navidad a mi familia que no hayan pagado parcialmente ellos -las naranjas de la mermelada del año pasado evidentemente las pagaron ellos-, aunque fuera una buena botella de champán o yo qué sé, cualquier otra cosa.
Aunque fuera ahorrarlo para ese viaje a Suiza que quiero regalarles a mis padres cuando empiece a tener mi propio dinero.
A ver si me llaman.