Vale, es que es increíble.
El otro día lo comentábamos con mi padre, al hilo de que el paquete que me enviaron del dentista -sin nombre de destino, sin remite, con el sobre machacado, abierto y vuelto a cerrar con cinta de carrocero; y ni siquiera lo metieron en el buzón o llamaron a la puerta (eso lo puedo asegurar porque estuve toda la mañana en casa), lo dejaron apoyado en la puerta por fuera, de manera que se lo encontró mi novio cuando llegó de trabajar- llegó destrozado y por los pelos, que ya no se puede fiar una ni del servicio de Correos.
Pero hoy ya ha sido la gota que ha colmado el vaso, han llegado abiertas la felicitación de Navidad del gimnasio y la de ING. Pero abiertas, no despegadas por casualidad, que el sobre del gimnasio era de ésos que tienen abrefácil y las cartas de ING siempre vienen pegadas a conciencia.
Me parece una tomadura de pelo. Ya he puesto una queja en Correos y supongo que mañana iré a la estafeta a ver qué pasa con ellos, pero mi duda es: ¿en estos casos qué se puede hacer?
Si es que es mi palabra contra la suya.
[...] El otro día, tan indignada como estaba, puse una queja en Correos porque recibía las cartas abiertas. Bueno, pues ayer -y otra vez hoy- ha venido en persona el director de reparto de la oficina de Correos a disculparse por el contratiempo, [...]
Manel — 28-12-2005 22:54:14
liuia — 29-12-2005 00:23:46
Manel — 29-12-2005 22:39:41