Ayer por la mañana estuvieron llamando insistentemente al timbre mientras estaba en la ducha. ¿Quién podría ser? Misterio.
Lo he descubierto esta mañana.
El otro día, tan indignada como estaba, puse una queja en Correos porque recibía las cartas abiertas.
Bueno, pues ayer -y otra vez hoy- ha venido en persona el director de reparto de la oficina de Correos a disculparse por el contratiempo, a explicarme por qué algunas cartas llegan abiertas y a prometerme que la próxima vez que reciba una abierta va a venir él en persona a dármela en mano. Un señor encantador, con mucha paciencia y mucha educación, como hacía mucho que no veía uno.
Si es que hasta me he sentido culpable por haberme quejado, de lo buena persona que se le ve ¬¬U.
Madre mía.
betty — 30-12-2005 12:15:37
liuia — 30-12-2005 13:10:54