Desde que me metí en el rollo este de internet hace ya unos cuantos años y me puse a administrar comunidades de Historia de Roma -una de ellas, en su momento de mayor prosperidad, alcanzó incluso los 700 y pico participantes, algunos de los cuales escribían artículos y comentarios de gran calidad, he de decir con orgullo-, siempre he sido de la opinión de que todo el mundo tiene derecho a poder comprender.
Uno puede estar interesado o no en el tema, pero lejos de los sesudos círculos académicos, donde se puede llegar a discutir la correcta utilización de un solo término durante años, de poco o nada le sirve al que se acerca para aprender que le ofrezcan unos textos, unos artículos, unas reseñas llenas de tecnicismos, giros complicados del lenguaje y párrafos y párrafos de aburridísima y floridísima prosa.
No creo, tampoco, que ello esté reñido con la precisión histórica, como ocurre muchas veces en los artículos de divulgación. Para que la Historia sea clara, comprensible y entretenida, no hace falta inventársela. La Historia es la vida misma, y uno nunca sabe lo que le depara el futuro.
Por eso empecé a escribir en aquella comunidad pequeñas historias y pequeños artículos de divulgación sobre tecnología romana. Cuando cerré la comunidad los rescaté en archivos de texto y estaba pensando en volverlos a publicar en el blog -si encuentro el CD en el que grabé los archivos, claro-. ¿A alguien le interesarían?
Pilar — 20-01-2006 20:03:19
betty — 20-01-2006 20:39:24
Manel — 20-01-2006 22:27:34
liuia — 22-01-2006 16:55:34